Un balcón propio sobre la calle Alfileritos, luz generosa cada mañana.
Con vistas a la calle Alfileritos desde su propio balcón, esta estancia combina el ladrillo visto original con una luz natural que entra generosa desde primera hora de la mañana, algo poco frecuente en las plantas bajas del barrio.
El balcón privado —pequeño pero real— es su seña de identidad: un lugar donde tomar el café mientras Toledo empieza a despertar, antes de que las calles de la Judería se llenen de pasos.





